Emmaus

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CEESagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal EspañolaĐang đọc
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1El Señor pronunció estas palabras: 2«Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud. 3No tendrás otros dioses frente a mí. 4No te fabricarás ídolos, ni figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra, o en el agua debajo de la tierra. 5No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo el pecado de los padres en los hijos, hasta la tercera y la cuarta generación de los que me odian. 6Pero tengo misericordia por mil generaciones de los que me aman y guardan mis preceptos. 7No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque no dejará el Señor impune a quien pronuncie su nombre en falso. 8Recuerda el día del sábado para santificarlo. 9Durante seis días trabajarás y harás todas tus tareas, 10pero el día séptimo es día de descanso, consagrado al Señor, tu Dios. No harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado, ni el emigrante que reside en tus ciudades. 11Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra, el mar y lo que hay en ellos; y el séptimo día descansó. Por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó. 12Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días en la tierra, que el Señor, tu Dios, te va a dar. 13No matarás. 14No cometerás adulterio. 15No robarás. 16No darás falso testimonio contra tu prójimo. 17No codiciarás los bienes de tu prójimo. No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo». 18Todo el pueblo percibía los truenos y relámpagos, el sonido de la trompeta y la montaña humeante. El pueblo estaba aterrorizado, y se mantenía a distancia 19Entonces dijeron a Moisés: «Háblanos tú y te escucharemos; pero que no nos hable Dios, no sea que muramos». 20Moisés respondió al pueblo: «No temáis, pues Dios ha venido para probaros, para que tengáis presente su temor, y no pequéis». 21El pueblo se quedó a distancia y Moisés se acercó hasta la nube donde estaba Dios. 22El Señor habló a Moisés: «Así dirás a los hijos de Israel: “Vosotros mismos habéis visto que os he hablado desde el cielo. 23No pongáis junto a mí dioses de plata ni dioses de oro; no os los fabriquéis”. 24Constrúyeme un altar de tierra y ofrece en él tus holocaustos y tus sacrificios de comunión, tus ovejas y tus bueyes. En cualquier lugar donde yo haga memorable mi nombre, vendré a ti y te bendeciré. 25Si te construyes un altar de piedras, no las labres, porque al labrarlas con el escoplo las profanarías. 26Tampoco subirás por gradas a mi altar, no sea que al subir por él se descubra tu desnudez.

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